I. EFECTO DE LA PRECIPITACIÓN PLUVIAL
EN LAS FECHAS DE SEIMBRA DEL MAÍZ[1]
Román Gordón-Mendoza[2]; Jorge I. Núñez-Cano[3]; Ana E. Sáez-Cigarruista[4]; Jorge E. Franco-Barrera[5]; Francisco P. Ramos-Manzané[6]
RESUMEN
Se realizó un estudio con
el objetivo de determinar el efecto de las fechas de siembra del cultivo de
maíz en la Región de Azuero. Se sembró un ensayo en la Estación Experimental El
Ejido, provincia de Los Santos, Panamá. Se estableció entre los años 2015 al
2024. La unidad experimental fue de seis surcos de 5,2 m de largo y la parcela efectiva
consistió en los dos surcos centrales. El diseño fue el de
Bloques completos al azar con tres repeticiones. Se evaluaron tres factores en
un arreglo Factorial en Fajas dobles 3 x 3 x 2. La parcela principal fue la
fecha de siembra (agosto, septiembre y octubre), las sub-parcelas el sistema de
secano y riego suplementario por goteo y las sub-sub-parcelas dos híbridos de
uso por los productores de la Región. El análisis estadístico
presentó diferencias altamente significativas para el rendimiento de grano y
otras características agronómicas para los efectos principales, así como para
la interacción Fecha x Sistema y la interacción doble del año con los tres
factores. El rendimiento promedio varió a través de los
años siendo 2015 el más bajo (5,43 t.ha-1)
y 2017 el de mayor rendimiento (6,80 t.ha-1). La producción de
granos difirió significativamente a través de las fechas de siembra; la misma
se redujo a medida que se sembró más tarde. La diferencia entre secano y riego
fue de más de 0,70 t.ha-1 favoreciendo a
las parcelas con riego suplementario. Esta diferencia varió en función a la
precipitación pluvial registrada en cada año. Se concluye que la variación de
la precipitación a través de los años puede aumentar o reducir el impacto que
tienen las fechas de siembra en el rendimiento de grano. El estrés hídrico en
la fase de floración y llenado del grano tuvo un mayor impacto en el
rendimiento de grano.
Palabras clave: Estrés
hídrico, humedad de suelo, riego suplementario, secano.
I. EFFECT OF
RAINFALL ON MAIZE PLANTING DATES
ABSTRACT
A study was conducted to
determine the effect of planting dates on maize production in the Azuero Region
of Panama. The experiment was established at the El Ejido Experimental Station
in Los Santos Province and conducted from 2015 to 2024. Each experimental unit
consisted of six rows, each measuring 5.2 m, with the two central rows serving
as the effective plot. A randomized complete block design with three
replications was used. Three factors were evaluated in a 3 × 3 × 2 split–split
plot factorial arrangement. The main plot was planting date (August, September,
and October); the subplot consisted of two water-management systems (rainfed
and supplemental drip irrigation); and the sub-subplot included two commercial
hybrids commonly used by producers in the region. Statistical analysis revealed
highly significant differences in grain yield and other agronomic traits for
the main effects, the Date × System interaction, and the three-way interactions
involving year. Average grain yield varied across years, with 2015 showing the
lowest production (5.43 t ha⁻¹) and 2017 the highest (6.80 t ha⁻¹).
Grain yield decreased progressively with later planting dates. The difference
between rainfed and irrigated conditions exceeded 0.70 t ha⁻¹,
favoring supplemental irrigation. This difference varied according to annual
rainfall patterns, being greater in drier years and smaller when rainfall
exceeded 500 mm between August and December. Differences between hybrids were
observed only for grain yield and ear weight, with the hybrid considered more
tolerant showing higher values for both traits (109 g and 6.58 t ha⁻¹,
respectively). Overall, results indicate that interannual precipitation
variability can amplify or attenuate the impact of planting dates on grain
yield. Water stress during flowering and grain filling had the most substantial
adverse effect on yield.
Keywords: water stress, soil moisture, supplemental
irrigation, rainfed conditions.
INTRODUCCIÓN
El agua es el factor más
limitante en el rendimiento de grano como del forraje de maíz en muchas
regiones del mundo según la Organización de las Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación (FAO, 1993). El efecto del agua sobre la
producción de maíz en las zonas tropicales es determinante; ya que su carencia
durante la etapa de crecimiento puede marchitar las plantas jóvenes y reducir
la densidad de población. El principal efecto de la sequía en el período
vegetativo es reducir el crecimiento de las hojas, de modo que el cultivo capta
menos radiación solar. El agua es tomada del suelo y distribuida a través de la
planta; parte es usada por la planta y el resto vuelve a la atmósfera en forma
de vapor (evapotranspiración). Sin embargo, la tasa de pérdida del agua depende
de varios factores entre los que están: temperatura y humedad ambiental,
radiación solar, viento y área foliar del cultivo (Rhoads & Yonts, 2000;
Kranz et al., 2008).
De acuerdo con diversos
estudios, el umbral mínimo de precipitación mediante el cual puede esperarse
cosecha de grano en el cultivo de maíz es de 150 mm de agua. Solo una fracción
de la materia seca producida forma el grano, lo que significa que un cultivo
con buena disponibilidad de agua usa alrededor de 800 a 1 000 gramos de agua
por cada gramo de grano producido (Lafitte, 2001). Lafitte (2001) y Steduto et
al. (2012), señalan que el cultivo de maíz requiere para un normal crecimiento
de 500 a 800 mm de lluvia bien distribuida. Otros estudios señalan que, a lo
largo del desarrollo de la planta de maíz, el consumo de agua varía; al inicio
la demanda por el agua es baja, pero a medida que pasa el tiempo la misma se
incrementa, para reducir su consumo nuevamente al final del cultivo (Kranz et al., 2008).
El conocimiento de las
características fenológicas del cultivo establece el marco temporal que forma
el rendimiento y sus componentes. En las etapas de germinación, iniciación
floral, floración y madurez fisiológica se delinean respectivamente la fase
vegetativa, reproductiva y de llenado de grano (Bolaños & Edmeades, 1993). En
la fase reproductiva se determina la formación de la mazorca y, por tanto, el
número de mazorcas por planta y el número de granos por mazorca. La etapa más
crítica en el cultivo de maíz va de la floración masculina a la segunda etapa
de la fase reproductiva conocida como R2 (Fase lechosa). En esta fase se puede
perder por estrés hídrico hasta un 50% del potencial del rendimiento. En la
fase de llenado del grano, la cual comprende de la etapa R2 a la etapa R5, se
constituye en la otra fase en donde la planta de maíz se ve afectada
grandemente por cualquier estrés hídrico que sufra (McWilliams et al., 1999; Shaw & Newman,
1985). En estas etapas una sequía continua por un período prolongado de días
puede resultar en un 100% de reducción del rendimiento.
El impacto del calentamiento global podría causar significativas
disminuciones en el rendimiento de maíz y otros cultivos en los próximos años
(Ruane et al., 2013). La distribución de lluvias
en la región de Azuero, según el análisis realizado por Gordón-Mendoza (2020)
indica que las mismas se inician al final del mes de abril, luego la misma va
incrementado en los meses subsiguientes, con una ligera disminución en
septiembre y un decrecimiento a partir de octubre. El mes de diciembre presenta
una baja precipitación (61 mm), la cual se registra generalmente en los
primeros 15 días del mes. Los resultados de este estudio indican que en los
meses en que se lleva a cabo la actividad de producción del cultivo de maíz
(agosto a diciembre), la precipitación pluvial difiere entre las localidades
del norte de la región con acumulados bajos (menores de 750 mm) que los
reportados en las localidades del sur. El objetivo de esta investigación fue el
de determinar el efecto de las fechas de siembra del cultivo de maíz en la
Región de Azuero.
MATERIALES Y MÉTODOS
El estudio se desarrolló
en la Finca Experimental de El Ejido, Los Santos. Localizada entre los 7°54’ de
latitud Norte y 80°22’ longitud Oeste, a unos 25 msnm. El ensayo fue sembrado a
partir del año 2015 por 10 años hasta el año 2024. La unidad experimental fue
de seis surcos de 5,2 m de largo, con una distancia entre surcos de 0,75 m y
0,20 m entre plantas. El manejo agronómico en cuanto a control de maleza y
fertilización se realizó según la tecnología generada por el Instituto de
Innovación Agropecuaria de Panamá (IDIAP) (Gordón-Mendoza, 2021).
El diseño utilizado fue el de Bloques completos al
azar con tres repeticiones. Se evaluaron tres factores en un arreglo Factorial
en Fajas dobles 3 x 3 x 2. La parcela principal fue la fecha de siembra
(diferentes etapas de estrés). Las fechas de siembras evaluadas se
establecieron a partir del mes de agosto de cada año. La primera se realizó en
la segunda quincena de agosto (estrés en fase establecimiento), la segunda
entre el 15 al 20 de septiembre (estrés en fase vegetativa) y la tercera
realizada en los primeros 10 día de octubre (estrés en fase llenado de grano).
La subparcela fue el sistema de siembra (Riego suplementario y Sin Riego), para
estimar el efecto en el rendimiento causado por el estrés hídrico en cada fecha
de siembra. Se utilizó un sistema de riego por goteo (parcela sin estrés
hídrico) y secano (parcela con estrés natural). La Sub-Sub-Parcela fue el
tercer factor, conformado por dos híbridos. Un híbrido fue seleccionado como
tolerante a estrés hídrico El otro híbrido fue un genotipo susceptible al
estrés hídrico. Ambos cultivares fueron seleccionados de los ensayos de la
Prueba Regional realizados anteriormente en la Región, ambos híbridos son de la
casa Pioneer.
Se utilizó el siguiente
modelo matemático:
Yijkl= µ + Año + rep
+ Año*rep + Fec + Fec*rep + Año*Fec + Año*Fec*rep + Sis + Sis*rep + Año*Sis +
Año*Sis*rep + Fec*Sis + Fec*Sis*rep + Año*Fec*Sis + Año*Fec*Sis*rep + Hib +
Hib*rep + Año*Hib + Año*Hib*rep + Fec*Hib + Fec*Hib*rep + Año*Fec*Hib +
Año*Fec*Hib*rep + Sis*Hib + Sis*Hib*rep + Año*Sis*Hib + Año*Sis*Hib*rep +
Fec*Sis*Hib + Fec*Sis*Hib*rep + Año*Fec*Sis*Hib + Año*Fec*Sis*Hib*rep
en donde:
Yijkl: =Valor
del carácter estudiado; µ= Media general; rep= Repetición; Fec = Fecha de
siembra; Sis= Sistema de siembra; Hib= Híbrido
La humedad del suelo fue calculada en intervalos de 7 días, para esto se
tomó una muestra de suelo a una profundidad de 30 cm en cada unidad
experimental. Para la determinación del porcentaje de humedad se utilizó el método
gravimétrico, por medio de la toma de muestra y secada en un horno por 24
horas. El cálculo de la humedad se realizó restando el peso seco al peso
húmedo. Se obtuvieron datos climatológicos como la precipitación pluvial,
temperatura, humedad relativa, radiación solar y otros de una estación
meteorológica portátil Davis® ubicada en la Estación Experimental El Ejido. Se
estimó la densidad aparente del suelo a través de muestreo con volumen
conocido, densidad real por medio de picnómetro y la velocidad de infiltración
por medio de doble anillos concéntricos (Kostiakov, 1932).
Se midieron las variables más comunes en el cultivo como lo son: altura
de la planta y mazorca, rendimiento de grano, biomasa total, número de plantas
y mazorcas cosechadas. Se realizaron muestreos para la determinación de
biomasa, además del conteo de número de hojas.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Características del suelo
El suelo es franco con bajo
porcentaje de materia orgánica y pH ácido (Cuadro 1). Presenta bajo contenido
de fósforo, aluminio, hierro y zinc; alto contenido de calcio, magnesio y
manganeso. Se considera medio en potasio y cobre. En general es un suelo de
mediana fertilidad. El cultivo de maíz se desarrolla bajo diferentes
condiciones de suelo. Según Yzarra et al. (2010) la mayor dificultad para el
desarrollo del cultivo se encuentra en los suelos excesivamente pesados
(arcillosos) y los muy sueltos (arenosos). Los primeros por su facilidad a
inundarse y los segundos por la tendencia a secarse excesivamente. El maíz se
puede cultivar con buenos resultados en suelos que presenten pH de 5,5 a 8,
aunque el óptimo corresponde a una ligera acidez (pH entre 6 y 7).
Se describen los resultados
obtenidos en las diferentes profundidades muestreadas, en el Cuadro 1. Se
encontró una estructura de bloques angulares y subangulares en las cinco
profundidades descritas en la calicata. Presenta una consistencia muy plástica
en suelo mojado con la presencia de muchas raíces finas de 0 a 16 cm y poca o
muy pocas raíces de tamaño muy fina de 16 a 130 cm, no se presentaron raíces
por debajo de esta profundidad. Las medidas de compactación a través del uso
del penetrómetro indican que los primeros dos estratos (0 a 46 cm) son los más
compactados (>630 kg/cm2) y a la medida que se profundiza los
valores van disminuyendo.
La velocidad de infiltración
(I) también llamada infiltración básica de este suelo fue de 29,40 mm/hr y tiende a hacerse constante en el tiempo (Figura 1). Lo
indica que el pasaje el agua en el suelo entra en régimen. Este dato es muy
importante para establecer los periodos de riego según el sistema de riego
utilizado y el tipo de suelo.
Análisis de la
precipitación pluvial
Precipitación pluvial
La respuesta del
rendimiento del maíz a la fecha de siembra puede variar en diferentes años
(Irwin et al., 2015; Akinnuoye-Adelabu
& Modi, 2017). Los patrones de lluvia y otras condiciones climáticas
asociadas con las diferentes fechas de siembra modifican la duración del ciclo
vegetativo y el desarrollo del cultivo (Beiragi et al., 2011). La precipitación pluvial acumulada en las
distintas fases de desarrollo a través de los años fue muy variada. Los menores
registros se realizaron en los años 2015 y 2018, mientras que los más altos se
dieron en el año 2024 y 2022. Con relación a la precipitación acumulada por
fechas de siembra se observa que en la mayoría de los años la lluvia acumulada
en las siembras de agosto es mayor que las siembras de septiembre (490 vs 434
mm). Esta diferencia en algunos años es muy leve por menos de 75 mm; sin
embargo, en los años 2017 y 2023 el registro acumulado en septiembre fue mayor
que el de las siembras de agosto. Por el contrario, los registros de las
siembras en octubre a través de todos los años son mucho más baja (promedio de
355 mm) que las otras dos (Cuadro 2).
Con respecto a las
distintas etapas en promedio en los primeros 30 días del cultivo en las
siembras de octubre el registro en promedio (189 mm) fue mayor que en agosto
(93 mm) y septiembre (138 mm). Por otra parte, la lluvia acumulada ente los 31
y 50 dds (etapa prefloración) en promedio fue mayor en las siembras de
septiembre y octubre (138 y 123 mm). Los valores más bajos en la fase de 51 a
90 dds y 81 a 100 se registraron en la siembra de 2015 (menos de 60 mm),
mientras que los más altos se registraron en el año 2024. Los valores de estos
registros para estas dos primeras fases son considerados superiores a los
mínimos requeridos por el cultivo para su desarrollo normal. La etapa de 51 a
80 dds o etapa de floración y llenado de granos es considerada por varios
autores como la más crítica para el desarrollo del rendimiento de grano. En
esta etapa en promedio la siembra de agosto recibe más lluvia que la siembra de
septiembre (195 vs 151 mm). Esta relación se dio en la mayoría de los años con
excepción del 2017 y 2023 en donde los registros de septiembre superaron a los
acumulados en agosto. En la etapa de 81 a 100 dds los registros de agosto
superan por 114 mm a los de septiembre y por 108 mm en promedio a los de
octubre. Después de la floración (51 a 100 dds) las siembras de octubre
registran menos de 45 mm en total lo que es insuficiente para el desarrollo
normal del rendimiento. Se encontró una alta relación entre la precipitación
acumulada entre la tercera y cuarta etapa (51 a 100 dds) y el rendimiento de
grano en las parcelas sin riego suplementario. El coeficiente de correlación
lineal de Pearson fue de 0,74 para el acumulado (Figura 2A). Por el contrario,
los coeficientes de correlación para el acumulado en la tercera (51 a 80 dds) y
cuarta fase (81 a 100 dds) con el rendimiento de grano en estas etapas fueron
más bajos (0,59 y 0,35, respectivamente).
Humedad del suelo
La humedad del suelo está
relacionada con la precipitación pluvial y la etapa del cultivo al momento de
realizar el muestreo. Al realizar las correlaciones se observó que hubo
relación entre estas dos variables. En la fase inicial o de 0 a 30 dds el valor
del coeficiente correlación lineal fue de 0,13 y para la fase de prefloración
(31 a 50 dds) el mismo fue de 0,27. Esta relación fue mucho más alta en las
siguientes dos etapas y la mismas tuvieron una relación cuadrática. En la etapa
de llenado y desarrollo del grano (51 a 80 dds) se obtuvo un coeficiente de
regresión de 0.51 y el mismo aumentó en la etapa de 81 a 100 dds a 0,70. En el
análisis de cómo se comportaron estos coeficientes, se observa que a medida que
crece el cultivo y el mismo va cubriendo toda la superficie del suelo la
relación entre lluvia y humedad del suelo aumenta, ya que la pérdida por
evaporación disminuye. Esto favorece al cultivo en donde tiene más agua en la
zona de raíces, lo cual se ve reflejado en el rendimiento de grano. Al realizar
la correlación entre la humedad del suelo con el rendimiento de grano, se
encontró que el valor del coeficiente más alto se dio con la humedad del suelo
entre 81 a 100 dds (r = 0,71), luego le siguió la relación con la humedad
promedio entre los 51 a 100 dds (r = 0,67) (Figura 2B).
Así como la variación de la
lluvia fue alta a través de los años, esta se ve reflejada en la acumulación de
agua en los primeros 15 cm de profundidad del suelo. Los registros más bajos de
humedad se dieron en el año 2015 y los más altos en el 2016. En la Figura 3 se
observa como las siembras realizadas en agosto se mantienen con el mismo valor
durante las cuatro fases del cultivo en la mayoría de los años y la misma
supera al registro acumulado en las otras dos fechas de siembra. Sólo en el año
2021 se observa una reducción en la etapa final del cultivo (81 a 100 dds). Por
otro lado, la humedad acumulada en las siembras de septiembre siempre fue
inferior a la de agosto excepto el año 2016. En la mayoría de los años el
registro en las primeras tres fases es casi el mismo o la diferencia es mínima.
En la cuarta fase o etapa es donde se observa mayor diferencia, siendo mucho
más baja en las siembras de septiembre. Los registros de las siembras en
octubre son muy similares en las primeras dos etapas, pero la misma disminuye
drásticamente tanto en la fase de llenado de grano como en la fase final del
cultivo. Estas dos últimas etapas son las más críticas y es donde la demanda
por el agua es mayor para el cultivo. Esto se verá reflejado posteriormente en
el llenado de grano.
Análisis estadístico
El análisis estadístico
presentó diferencias altamente significativas para el rendimiento de grano y
otras características agronómicas para los efectos principales (año, fecha de
siembra, sistema e híbridos) así como para la interacción Fecha x Sistema, la
interacción doble del año con los tres factores, dos interacciones triples y
una cuádruple en donde todas involucraron el año (Cuadro 3). Las otras
interacciones no presentaron diferencias significativas para ninguna de las
variables medidas.
Años
El rendimiento promedio
varió a través de los años siendo dos de los más bajos en 2015 y 2019 (5,43 y
5,71 t.ha-1), coincidiendo con años de baja
precipitación pluvial entre los meses de agosto a diciembre (177 y 298 mm). Por
el contrario, los dos años con el mayor rendimiento general fueron 2017 y 2021 (6,80 y 6,77 t.ha-1)
los cuales presentaron una buena distribución de las lluvias a través del
desarrollo del cultivo. La producción de biomasa seca también varió a través de
los años siendo el año 2015 el de menor producción total (12,34 t.ha-1), la cual presentó un bajo rendimiento de
grano, así como biomasa total (16,63 t.ha-1) baja prolificidad (0,90
mazorcas/planta) y bajo peso de mazorcas (90 g) y baja población de plantas
(5,97 plantas.m-2) y la altura de plantas (211 cm) (Cuadro 4).
Denmead & Shaw (1960) y Traore et
al. (2000), indican que el estrés hídrico tiene un efecto en la
reducción de los rendimientos de la biomasa y grano de maíz. Estos hallazgos
han sido confirmados por investigaciones más recientes, como la de Sah et al. (2020), quienes reportan
que el déficit hídrico puede reducir el rendimiento entre un 30 % y 90 %,
dependiendo de la severidad del estrés. Asimismo, Jing et al.
(2023) documentan reducciones de biomasa de hasta un 61 % bajo condiciones de
estrés hídrico prolongado. Shao et al.
(2024) y Cui et al. (2024)
destacan la importancia de una adecuada distribución de lluvias durante el
ciclo del cultivo para evitar pérdidas significativas.
Fechas de siembra
La producción de granos difirió significativamente a través de las
fechas de siembra; la misma se redujo a medida que se sembró más tarde. Se puede observar como
las siembras en el mes de agosto alcanzaron el mayor rendimiento (7,80 t.ha-1), seguidas por las siembras de septiembre
(7,52 t.ha-1) y octubre (3,35 t.ha-1). Las diferencias
entre las siembras de agosto y septiembre en todas las otras variables son
bajas, ya que ambas tienen valores muy similares en precipitación pluvial y
porcentaje de humedad del suelo en las etapas de prefloración y de llenado de
grano. Akinnuoye & Modi (2017) encontraron que, con el aumento de la
variabilidad climática, existe un alto riesgo de que el maíz sembrado
tardíamente tenga un rendimiento menor, independientemente de su fecha de
siembra, y no alcance la madurez fisiológica. Las siembras de octubre se reducen
en más del 50% con respecto a las otras dos fechas de siembra. Esta reducción
se debe a la falta de lluvia o baja humedad en la zona radicular a partir de
los 51 dds. Este rango corresponde a la suma de los dos últimos períodos (51-80
y 81-100 dds) y en la cual se puede reducir hasta un 75% del potencial del
rendimiento del cultivo de maíz (McWilliams et al., 1999). Traore et
al. (2000), sin embargo, encontraron que el índice de cosecha se vio
afectado por el déficit hídrico solo cuando se impuso estrés durante la
antesis. Sáez et al. (2023)
encontró que las etapas de prefloración y floración fueron las más sensibles al
déficit hídrico. Este efecto ha sido estudiado y se ha demostrado que está
estrechamente relacionado con las épocas de siembra (Lauer et al., 1999; Norwood, 2001).
En octubre se reduce el
tamaño de la mazorca (61 g), baja el número la prolificidad (0,88
mazorcas/planta), plantas al momento de la cosecha (6,11 plantas.m-2).
Durante el llenado de granos, el principal efecto de la sequía es reducir el
tamaño de éstos (Lafitte, 1994; Hall et
al., 1982). NeSmith & Ritchie (1992) atribuyeron la pérdida de
rendimiento por estrés hídrico durante la pre-antesis a una reducción en el
número de granos bien desarrollados.
Las fechas de siembra
además del rendimiento afectaron el desarrollo de la biomasa a través de los
días. Se encontró que el desarrollo fue similar para las tres fechas en los
primeros 40 dds. A partir de esta fecha se observó como el desarrollo de biomasa
de las siembras de agosto y septiembre son muy similares entre sí hasta la
cosecha. El desarrollo de la biomasa de las siembras de octubre es superado por
las otras dos siembras y se puede observar cómo esta diferencia va aumentando a
partir de los 40 dds (Figura 4A). La reducción de la biomasa del cultivo
explica la reducción del rendimiento de grano obtenido en las fechas de siembra
de octubre. La reducción de la biomasa en las siembras de octubre es mayor en
las parcelas en secano que en las de riego, pero ambas son mucho más bajas que
las presentadas en ambos
sistemas de las siembras de agosto y septiembre (Figura 4B). Esto coincide con
lo documentado por Wu et al.
(2024); Djaman et al. (2022),
quienes evidencian que la siembra tardía reduce la acumulación de biomasa y
afecta la eficiencia en el uso del agua, especialmente en condiciones de
secano.
Sistemas de Siembra
La diferencia entre secano
y riego suplementario a través de todos los años fue de más de 0,70 t.ha-1 favoreciendo a las parcelas con riego.
Esta diferencia varió en función a la precipitación pluvial registrada en cada
año. La misma fue mayor en los años con menos lluvia y
disminuyó cuando los registros de lluvia superaron los 500 mm entre agosto y
diciembre. También se encontró diferencias a favor de las parcelas con
riego en la producción de biomasa seca plantas cosechadas, altura de plantas y
peso de las mazorcas. La cantidad de mazorcas por plantas no difirió entre los
dos sistemas.
Cultivares
La diferencia entre los dos híbridos solo se presentó en el rendimiento
de grano y el peso de las mazorcas, siendo más alto el peso de mazorcas como el
rendimiento en el híbrido considerado tolerante (109 g y 6,58 t.ha-1). Cada cultivar tiene una
fecha óptima de siembra y cualquier desviación de esta puede afectar
negativamente el rendimiento (Sárvári & Futó, 2001). El resto de las
variables fueron muy similares entre ambos híbridos evaluados (Cuadro 4). Según
Darby & Lauer (2002) los cultivares de maíz responden de manera diferente a
las fechas de siembra.
Interacción Año x Fecha x
Sistema
En promedio a través de los
años el cultivo con riego suplementario tuvo un mayor rendimiento de grano que
las parcelas en secano. Esta diferencia varió a través de las fechas de siembra
siendo mayor la diferencia en las siembras de octubre (1,60 t.ha-1),
seguida por las siembras en septiembre (1,51 t.ha-1) y agosto (0,77
t.ha-1). En promedio las siembras de agosto a septiembre mantienen
el rendimiento de grano similar en las dos fechas de siembra, pero con más
potencial de rendimiento en las siembras de agosto. En ambos sistemas (riego y
secano) el rendimiento se reduce de manera drástica, pero siendo superior el
rendimiento en las parcelas con riego (Figura 3). Esto se puede explicar por la
baja precipitación pluvial al momento de la floración y llenado de grano en las
siembras de octubre. El rendimiento del grano puede reducirse disminuyendo los
componentes del rendimiento, tales como tamaño de la mazorca, número de granos
por mazorca o peso del grano. En la floración (unas dos semanas antes de la
emisión de estigmas hasta dos semanas después de éstas) el maíz es muy sensible
al estrés hídrico y si el agua escasea durante este período, el rendimiento de
grano puede ser seriamente afectado. Claassen & Shaw (1970) observaron que
el estrés antes o durante el barbeo y la polinización resultó en un número
reducido de granos, mientras que el estrés durante o después del barbeo redujo
el peso del grano.
Esta tendencia general
cambió a través de los años, así podemos observar que la diferencia entre riego
suplementario y secano en las siembras de agosto solo se observa en los años
2015, 2022 y 2023. En el resto de los años no hubo diferencias o la misma fue
mínima. Caso contrario ocurrió con las siembras de septiembre en donde la
mayoría presentaron diferencias entre los dos sistemas, con excepción de los
años 2016, 2017 y 2023, en donde el rendimiento con riego fue similar en ambos
sistemas. En las siembras de octubre con excepción de los años 2019, 2020 y
2022 en donde no hay diferencia entre riego y secano, en el resto la diferencia
fue mayor entre ambos sistemas para las distintas fechas de siembra (Figura 5).
La reducción del
rendimiento tanto en riego como en secano en las siembras de octubre no se
puede explicar solo con el análisis de las lluvias y la humedad del suelo. En
la zona donde se realizó la investigación las otras variables climáticas son
otra limitante que afecta el cultivo, sobre todo las siembras de octubre que,
por la duración del ciclo del cultivo, la floración y el llenado de grano se
inicia en el mes de diciembre, en donde tanto la precipitación pluvial es
reducida la mayoría de los años y las condiciones de humedad relativa,
temperatura y déficit de presión de vapor (VPD) se incrementan y condicionan a
la planta. En la literatura la polinización se ve afectada por varios factores
ambientales asociados a la sequía
y las altas temperaturas (Aylor, 2004; Schoper et al., 1986; Herrero & Johnson, 1980) y la baja humedad
relativa del ambiente (Aylor, 2003). Fonseca & Westgate (2005) indican que
el Déficit de Presión de Vapor (VPD) es otra variable a considerar en la
pérdida de viabilidad del polen. Estos efectos también han sido confirmados
recientemente por Wu et al.
(2024) quienes reportan que VPD elevado y altas temperaturas reducen el número
de espiguillas funcionales y la apertura estigmática, afectando directamente el
cuajado del grano.
CONCLUSIONES
·
La fecha de siembra tiene un efecto directo en
el rendimiento del cultivo de maíz en la Región de Azuero.
·
La variación de la precipitación a través de
los años puede aumentar o reducir el impacto que tiene la fecha de siembra en
el rendimiento de grano.
·
El estrés hídrico en la fase de floración y
llenado del grano tuvo mayor impacto en el rendimiento del grano.
·
Las siembras a partir del mes de octubre
siempre resultan en un bajo rendimiento debido a la reducida humedad del suelo
a partir de la floración del cultivo.
·
Es necesario el análisis de otras variables
ambientales (temperatura, humedad relativa, déficit de presión, radiación) para
poder explicar con mayor profundidad el efecto de las fechas de siembra del
cultivo de maíz en la Región de Azuero.
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[1]Recepción:
27 de agosto de 2025. Aceptación: 29 de septiembre de 2025.
[2]Instituto
de Innovación Agropecuaria de Panamá (IDIAP), Centro de Innovación Agropecuaria
de Azuero “Ing. Germán De León” (CIA-Azuero), Los Santos, Panamá. e-mail: gordon.roman@gmail.com;
ORCID iD: https://orcid.org/0000-0002-8433-2357
[3]IDIAP,
CIA-Azuero, Panamá. PhD. Nutrición Mineral e-mail: jorgenunezcano@gmail.com;
ORCID iD: https://orcid.org/0009-0005-3417-4791
[4]IDIAP,
CIA-Azuero. PhD. Ecofisiología Vegetal. e-mail: ansacig@gmail.com;
ORCID iD: https://orcid.org/0000-0002-4901-7263
[5]IDIAP,
CIA-Azuero. M.Sc. Ambiente. e-mail: joenfra13@gmail.com; ORCID
iD: https://orcid.org/0009-0000-0247-411X
[6]IDIAP,
CIA-Azuero. Ingeniero Agrónomo. e-mail: franciscoramos2016@gmail.com;
ORCID iD: https://orcid.org/0009-0003-3203-3069